El Teatro de Turdera fue el escenario de una goleada histórica en la centésima edición del clásico con un recibimiento inolvidable.

En una tarde que quedará marcada para la historia por tratarse de la centésima edición del clásico ante Los Andes, la Familia Más Grande del Sur fue la única protagonista. Dentro de la cancha, los jugadores dieron una lección de fútbol y golearon al conjunto de Lomas de Zamora por 3 a 0 con goles de Gabriel Hauche, Pedro Souto y Fernando Brandán. En las tribunas, desde la caravana que comenzó al mediodía, pasando por el recibimiento del equipo y el aliento durante los 90 minutos, la gente del Celeste volvió a demostrar que en el Sur hay un sólo grande.

La Familia Más Grande del Sur empezó la fiesta con una multitudinaria caravana.

Sin dudas será un domingo que quedará para el recuerdo y no sólo por la goleada que el equipo de Nicolás Domingo concretó en el terreno de juego del Estadio "Alfredo Martín Beranger", sino por un marco sinigual a la altura de la cita. La jornada comenzó con una multitudinaria caravana por las calles de Temperley, que finalizó en las inmediaciones del estadio, donde miles de hinchas comenzaron a ponerle clima de partido desde temprano.

Casi 20 años después, Hauche vuelve a repetir el mismo baile tras convertirle un gol a Los Andes.

Luego, llegó la hora de pasar al campo de juego, donde los jugadores fueron un gasolero más y trasladaron adentro de la cancha todo lo que se vivía en las tribunas. Un equipo con actitud, con sentido de pertenencia, con los históricos y los pibes del club, demostraron cómo se juegan estos partidos y hablaron adentro de la cancha, donde las acciones cuentan. Primero, en el primer tiempo, fue Hauche quien abrió el marcador y con sus festejo recreó una imagen que muchos había visto algunos años atrás.

Brandán volvió a ser el verdugo de Los Andes en 2026, pero ahora en casa y junto a La Familia Más Grande del Sur.

Con la misma autoridad, el complemento comenzó con Temperley siendo el protagonista adentro y afuera del terreno de juego. Y a dos minutos de iniciado el segundo tiempo, Souto amplió la ventaja e hizo explotar de nuevo al pueblo gasolero. Y como sucediera el 29 de marzo de este mismo año ante un mudo Estadio Eduardo Gallardón, Brandán le puso su firma al clásico y terminó de darle forma a la goleada.

Como si todo lo vivido no hubiera sido suficiente, los jugadores terminaron la jornada regalando juguetes a los niños y niñas que habías ingresado en forma gratuita al estadio, con motivo del Día de la Niñez, que también se celebró en familia y en el club.