Temperley y Quilmes protagonizaron un clásico que terminó 3 a 3 en el estadio Alfredo Beranger. El Gasolero arrancó con fuerza y se puso 2 a 0 gracias al penal convertido por Marcos Echeverría y al gol de Lucas Angelini. Sin embargo, la visita reaccionó y logró dar vuelta el marcador con tantos de Axel Batista, Agustín Lavezzi y Aaron Spetale. Cuando todo parecía definido para el Cervecero, Nicolás Molina apareció en la última jugada del partido para sellar el empate y desatar la euforia de los hinchas celestes.

Durante el final hubo reclamos de Quilmes hacia el árbitro Felipe Viola por los minutos adicionados que permitieron la igualdad. El empate refleja la intensidad y la paridad de este clásico del ascenso, que dejó a ambos equipos con la sensación de que pudieron haberlo ganado. Temperley mostró carácter para reaccionar en el momento más difícil, mientras que Quilmes deberá reponerse de la bronca de haber dejado escapar una victoria que parecía asegurada.